¿Operaciones de control reflexivo en Chile? (1)

A propósito del inesperado estallido social en Chile desde mediados de octubre y en especial ante la sincronización de los ataques incendiarios, no son pocos los que, aun sin pruebas, han hablado de intervención extranjera de Venezuela, Cuba y Rusia; tanto en el campo de la información como por medio de agentes saboteadores en territorio nacional. Por otro lado, también son muchos los que sin más argumentos la descartan de plano, ridiculizando agresivamente tal posibilidad y atribuyendo a quienes lo sostienen una irresponsable paranoia de conspiración.

La verdad es difícil comprender si lo anterior puede ser o no una posibilidad, sin entender por qué los países indicados tendrían el interés de fomentar una intervención como la señalada; o bien, sin saber cómo la llevarían a la práctica.

No se analizarán aquí supuestas motivaciones para una hipotética intervención, ya que sería irresponsable abordar ese análisis sin una perspectiva multidisciplinaria centrada en las particularidades de la situación en Chile. Sin duda no es una tarea fácil.

Pero si pueden analizarse las posibles técnicas que se aplicarían en caso que una intervención como la señalada fuera real; de hecho, existe bastante información al respecto y, además, se enmarcaría en las denominadas operaciones de información u operaciones de influencia, campo bastante acotado y estudiado.

Si fuera cierto y considerando los supuestos actores, lo más probable es que una intervención de este tipo utilice una estrategia de Control Reflexivo con el fin, primero, de desestabilizar para, luego, influir en las decisiones. Esta es una táctica más bien antigua y tiene su origen en la década de 1960 en el antiguo bloque soviético, por lo mismo tanto Rusia como sus aliados ideológicamente más cercanos, entre ellos Cuba y Venezuela, la han heredado y potenciado con “Internet, las redes sociales, el panorama en evolución del periodismo profesional y aficionado y los medios de comunicación” (Paul y Matthews, 2016; p.1).

En un informe del Colegio de Defensa de la OTAN, Can Kasapoglu (2015) señala que después de la guerra con Georgia el 2008, Rusia ha favorecido el conflicto no lineal centrado en la penetración del adversario; destacando que para ello ha combinado los antiguos conceptos soviéticos de “operación en profundidad” y “control reflexivo”.

Mientras la primera busca la penetración profunda del aparato militar, la inteligencia y las operaciones de información; con la segunda espera hacer actuar al adversario de una manera conveniente, usando métodos sistemáticos para condicionar sus percepciones. Señala que tanto a nivel estratégico como operacional y táctico, la doctrina rusa enfatiza el rol de los medios no militares, la manipulación a través de la desinformación y el empleo de fuerzas especiales.

Es decir, el fin último del control reflexivo no es la desestabilización en sí, sino el que las autoridades que sufren sus efectos tomen decisiones acordes a los intereses de quien promueve la desestabilización. Lo fundamental para que una operación de este tipo tenga éxito, es identificar en el adversario “las debilidades del sistema y enfatizarlos a través de argumentos morales, tácticas psicológicas o explotando el carácter de líderes específicos” (Kowalewski, 2017; citando a Thomas, 2004).

Ahora bien, el control reflexivo puede utilizarse tanto en conflictos como en operaciones de influencia más sutiles de política exterior, como fue el caso de las elecciones en EE.UU. de 2016 (Kowalewski, 2017). Thomas (2004) agrega que desde hace tiempo el control reflexivo ha sido utilizado tanto para fines militares como civiles, por medio de la manipulación de las percepciones para inclinar a un oponente a “voluntariamente tomar una decisión predeterminada por el iniciador de la acción” (Thomas, 2004; p.237), afectando su proceso de toma de decisiones con un “cuidadosamente diseñado uso de la desinformación o decepción” (Thomas, 2004; p. 254).

Para potenciar la manipulación todos los medios son considerados como instrumento, como así también los mismos ciudadanos a través de sus dispositivos y accesos a redes sociales. La preponderancia de las imágenes y la actual falta de juicio crítico de las audiencias, hace que sea clave para efectos de desinformación y propaganda producir imágenes impactantes, acompañadas por un relato e interpretación ad-hoc que encaucen el enojo y la indignación en contra de las autoridades, la policía o las FF.AA.

En este proceso las fake news son un ingrediente fundamental para generar información falsa por medio de botnets, trolls pagados, sitios web creados especialmente para ello, sitios falsos de noticias y, por cierto, miles de ayudistas conscientes o inconscientes. Esto tiene el fin de crear una realidad por medio de la repetición incesante de mensajes, aprovechando el efecto que explica que cuando el cerebro se ve expuesto de manera continua a la misma información, esta última termina percibiéndose como verdadera a pesar de la evidencia en contrario (Kowalewski, 2017).

Se señala que en este tipo de operaciones, bajo la doctrina rusa analizada, la propaganda se caracteriza por ser multicanal y de un inmenso volumen; rápida, continua y repetitiva; carece de compromiso con la realidad objetiva y carece de compromiso con la consistencia. Es un esfuerzo que incluye múltiples fuentes para trasmitir mensajes similares aun con distintos argumentos, sin importar la verdad en atención al bajo juicio crítico de las personas (Paul y Matthews, 2016).

Este fenómeno se aplica en especial en redes sociales. En Twitter, por ejemplo, la maquinaria de fake news rusa mantiene miles de cuentas operadas 24 horas por trolls, que en turnos de 12 horas reciben un pago por cada 135 post (Volcheck y Sindelar, 2015), a lo que debe sumarse la resonancia dada por influencers que de manera consciente o inconsciente magnifican los mensajes de la propaganda.

Con este marco conceptual, si fuera cierto que el país ha sido o es blanco de una operación de control reflexivo, se manifestarían las siguientes acciones:

  • Operación en el país de saboteadores o agitadores pertenecientes a servicios de inteligencia o FF.AA. extranjeras; o bien, ayudistas nacionales coordinados por los primeros.
  • Acciones de sabotaje simultáneas en servicios básicos o de alto impacto social.
  • Propaganda afín de parte de movimientos o partidos políticos nacionales, sea consciente o inconsciente.
  • Fuerte campaña para inhibir a los órganos policiales o las FF.AA. y para desacreditar a las autoridades en ejercicio.
  • Agresiva y coordinada campaña de propaganda y desinformación en RR.SS.
  • Aparición de sitios web o sitios de noticias sesgados o afines.
  • Rápida, continua y repetitiva transmisión de mensajes para posicionar una percepción específica de la “realidad”.

Por otro lado, para saber si una operación de control reflexivo ha tenido éxito, lo esperable es que en el país que sufre sus efectos se evidencie lo siguiente:

  • Instalación de una sensación de desgobierno o falta de control.
  • Toma de decisiones afines a los intereses de quien aplica la técnica de control reflexivo.

Pero ojo, no hay que engañarse ya que no solo Rusia, Venezuela o Cuba promueven operaciones de ese tipo, ya que muchos países tienen interés de influir en otros, solo que algunos están dispuestos, por distintas razones, a hacerlo más agresivamente.

Entonces, así como irresponsable es señalar sin pruebas que Chile esté sufriendo una operación de este tipo; es también ingenuo descartar por completo que nuestro país pueda ser blanco de las mismas. Es más, hoy por hoy todos quienes han tomado la bandera de la lucha en contra de la desinformación, deberían tener a la vista estas técnicas de los maestros de la dezinformatsiya para, sin sesgos ideológicos u otro tipo, reconocerlas y neutralizarlas o, por último, para no ser utilizados.

Es importante hacer aquí una reflexión: es muy importante tener la capacidad de confirmar o descartar sin ambigüedades una operación de control reflexivo en contra del país; sin embargo, más relevante aun es tener claro cómo responder si se confirma su ejecución.

Finalmente, agradeciendo que haya leído hasta aquí, por favor recuerde que este es un análisis técnico, por lo que se insiste en lo señalado en la nota al pie.

 

Muchas gracias por visitar el blog.

Nota al pie

(1) El fin de esta columna no es confirmar ni negar la posibilidad de una intromisión extranjera para encauzar los movimientos que se han visto estas últimas semanas en Chile. Por lo mismo, léala como un análisis técnico agnóstico, libre de cualquier sesgo ideológico o político. El autor adhiere, en sus análisis, al nihilismo positivo.

 

Bibliografía:

Kasapoglu, K. (2015). Russia’s Renewed Military Thinking: Non-Linear Warfare and Reflexive Control. Nato Research Paper. Disponible el 31 de octubre 2019 en http://www.ndc.nato.int/news/news.php?icode=877

Kowalewski, A. (2017). Disinformation and Reflexive Control: The New Cold War. Georgetown Security Studies Review; Georgetown University Center for Security Studies. Disponible el 29 de octubre de 2019 en https://georgetownsecuritystudiesreview.org/2017/02/01/disinformation-and-reflexive-control-the-new-cold-war/

Paul, C. y Matthews, M. (2016) The Russian “Firehose of Falsehood” Propaganda Model Perspective. Rand Corporation. Disponible el 31 de octubre de 2019 en https://www.rand.org/pubs/perspectives/PE198.html.

Thomas, T. (2004). Russia’s Reflexive Control Theory and the Military. Journal of Slavic Military Studies 17: 237–256. Disponible el 30 de octubre de 2019 en https://www.rit.edu/~w-cmmc/literature/Thomas_2004.pdf

Volchek, D. y Sindelar, D. (2015) One Professional Russian Troll Tells All. Radio Free Europe/Radio Liberty, March 25, 2015. Disponible el 31 de octubre de 2019 en https://www.rferl.org/a/how-to-guide-russian-trolling-trolls/26919999.html

4 Comentarios

  1. Hola, leí una columna de la RAND Corporation de EEUU que hacía mención a control reflexivo y acusaba a Rusia de polarizar la democracia EEUU tras conocer interferencia rusa en elecciones pasadas, en particular apoyando a D. Trump. Googleo el concepto y me encuentro con este buen artículo. Hace mucho sentido.

    https://www.rand.org/blog/2020/07/how-you-can-fight-russias-plans-to-troll-americans.html?utm_campaign=&utm_content=1594823706&utm_medium=rand_social&utm_source=twitter

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  2. Buena , pero dirigida politicamente , al respecto hay muchos ejemplos con los cuales se podria haber matizado de Gran Bretaña , Estados Unidos, etc

    Da la impresion de estar practicando lo que describe

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