Política de Defensa Nacional 2020: algunas sorpresas

Debo reconocer que no había leído la nueva Política de Defensa Nacional 2020 (publicada el 28 de mayo de 2021) y, la verdad, es que me llevé algunas agradables sorpresas.

La primera es el énfasis que se pone en dicho documento respecto de la necesidad de la extensión de las actividades de la Defensa hacia el ciberespacio, algo que va más allá de la protección de la infraestructura de información crítica de defensa o la ciberseguridad; de hecho, me llamó la atención que en el documento se hablara del desafío estratégico que representan las ciberoperaciones, una capacidad que se debe desarrollar, entrenar y fortalecer puesto que, según se indica, es una realidad que en este dominio también son dables las operaciones militares.

Por otro lado, y aquí mi sorpresa fue mayor, el documento hace una potente y clara alusión a lo relevante que resulta para el país contar con una buena y efectiva capacidad de inteligencia estratégica anticipatoria; pocas veces se alude a esto en un documento de esta categoría y, en este, se dedican varios párrafos a ello.

El tercer aspecto diferenciador, es el alejamiento de visiones arcaicas del conflicto y el reconocimiento de las formas que este tiene en la actualidad; así, la conceptualización de la guerra híbrida y operaciones de influencia me parece un acierto porque, en mi humilde opinión, más que cualquier otra es la forma de conflicto que más probabilidad tiene de enfrentar un país como el nuestro.

Es interesante observar cómo el documento amalgama estos tres elementos de una manera que es coherente, estableciendo una conceptualización que le da sentido a la integración de los mismos en el ámbito de la Defensa, mientras que, también, destaca la necesaria complementariedad multiagencial para hacerlas más efectivas a nivel nacional.

Quienes alguna vez se han dado el tiempo de leer mi blog, comprenderán que mi satisfacción radica en que son precisamente esos tres aspectos (inteligencia, ciberoperaciones y operaciones de influencia), ámbitos que, con humildad, en los últimos años he intentado difundir como capacidades tecno-operacionales propias de la Defensa y la Inteligencia nacional moderna.

Finalmente, esperemos que la importancia dada a estas funciones no quede en el papel y que, en la práctica, no solo en el sector Defensa, sino que además a nivel país, se tomen las decisiones necesarias para que realmente sean consideradas como capacidades operacionales relevantes.

Gracias por visitar el blog.

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